Editorial: Ruta 20:¿ Nos olvidamos que hay que cuidarla?

13 mayo, 2015 1 Por Grupo Tiempo

Hace relativamente poco tiempo que se concretó una de las obras mas largamente reclamadas de la región, ligada íntimamente a nuestra ciudad: la repavimentación de la ruta provincial 20 en el tramo que une a Ranchos con Chascomús. Este medio en varias ediciones y finalmente hasta en esta columna editorial destacó aspectos esenciales de la obra: la celeridad de los trabajos, el cuidado en la generación de mínimos inconvenientes para el tránsito durante los trabajos, la señalización vertical y horizontal final de la misma y en general el estado del pavimento que luce muy bien.
Contrariamente a la generalidad de las obras públicas del país – especialmente las de esta provincia -, esta pavimentación fue merecedora de los citados elogios.
Pero……, ¡ Cuánto riesgo implica elogiar una obra estatal en la Argentina !.
Al momento de la licitación del asfalto, las autoridades presentes afirmaron tal como lo hiciera antes y después el ministro del área de la provincia que el proyecto incluía la instalación de balanzas fijas para el control del peso en los transportes de carga que circulen por los 33 Kms del tramo reparado.-
También vale recordar que este medio insistió en este aspecto y con énfasis el ministro Arlía en una exclusiva charla mantenida en el palacio comunal ratificó dicha instalación.
Transcurridos largos meses de la finalización del pavimento, resulta fácil observar que de las citadas balanzas no hay indicio alguno. Ni en el acceso a Ranchos ni en el otro extremo en Chascomús. Pero lo que si pueden observarse ya son los primeros baches del pavimento, claramente ocasionados por los pesados camiones que diariamente la transitan.
En todo este tiempo no nos enteramos de la presencia al menos sorpresiva de las llamadas balanzas móviles que rea-lizan ese control e infraccionan a los que transitan con exceso de carga. Podrá argüirse que hay un período de gracia en que la empresa se hace cargo de las reparaciones que la obra requiera y es posible que esa norma aún esté vigente.
Pero no se trata de romper y arreglar.
En esta provincia donde no se han realizado ni los 41.000 Kms que suele repetir el candidato Santiago Montoya y ni siquiera el cinco por ciento de esa cifra, haber conseguido estos 33 Kms fue algo así como un milagro. Si lo sabrá la gente de Loma Verde, nó ………?
Pero para ratificar aquello que dice que si se puede hacer mal, para que hacerlo bien, resulta evidente que de no cumplirse con lo comprometido en materia de controles, este pavimento durará cual estadía de golondrinas en verano.
Es complejo comprender como hace cuarenta o cincuenta años un pavimento duraba años sin necesidad de parches, bacheo ni arreglos. Pero la explicación aparece cuando se recuerda que por entonces funcionaban los ferrocarriles que se transportaban las cargas mas pesadas, que los camiones trasladaban muchas menos toneladas, que la calidad de los asfaltos era inmensamente mas alta y que hasta existían los controles de cargas que se llevaban a cabo.
Medio siglo después (con gobiernos que todos se dicen haber sido superadores y hasta el actual con década ganada), las rutas nacionales no dan respuesta siquiera a una mínima señalización, poco o na-da de mantenimiento, menos de nuevas trazas y ni hablar de controlar las pocas que están transitables.
Pero con un agravante: en estos largos años, se impusieron impuestos a las naftas que siguen vigentes y que se dicen destinados al mantenimiento y reparación de rutas; se aumentaron escandalosamente los valores de las patentes con el agregado que con los sistemas computarizados se cobran en mayor porcentaje; hay un aporte del valor de las pólizas de seguro destinado también ( así se dice) al mismo rubro, PERO ADEMAS SE INVENTARON LOS PEAJES.-
Y la realidad es ésta.
Resulta imperioso, que con el mismo énfasis que pusimos para elogiar la obra realizada, hoy señalemos la urgencia en reclamar lo prometido, no solo como vecinos de esta ruta para tenerla en buen estado, también como contribuyentes para que los dineros públicos sean al-guna vez debidamente cuidados.
¡ Cuesta demasiado hacer una ruta nueva como para descuidarla y destrozarla en poco tiempo !
Y por eso pedimos.-
Que no es pedir, la chancha, los veinte y la máquina de hacer chorizos. Solo es la balanza, la veinte y la máquina de hacer infracciones