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Editorial: Nunca antes

El pasado 24 de marzo se cumplieron 39 años del golpe militar que sacó de la casa Rosada a los retazos de un gobierno que en apenas tres años había padecido todos los avatares imagina-bles en una Argentina que deberían repasar las jóvenes generaciones para tratar de entender un contexto complejo y difícil aún para quienes lo vivimos y que al paso de los años es cuanto menos ignorado por los historiadores, periodistas y hasta por sus protagonistas principales, cuanto no deformado y adaptado a un relato fantasioso y mentiroso.
Fué en 1973, cuando tras 18 años de exilio y proscripción, regresó al país el ex presidente, Gral Juan D. Perón. Las heridas profundas por las que sangraba la sociedad, generadas en parte por su gestión de casi diez años de gobierno (24 de febrero de 1946/16 de septiembre de 1955) y por quienes tras el golpe militar, lo sucedieron en el gobierno seguían abiertas.
Así fue, que los años posteriores al «primer» Perón, fueron de una inestabilidad democrática manifiesta, de gobiernos oscilantes, de políticas erróneas, de derechos conculcados y de errores cada vez mayores que trataban de tapar los anteriores.- Golpe, Frondizi, Golpe, Guido ( caso extraño este ), golpe, Illia, golpe. Onganía, Levinsgton, Lanusse y el regreso del líder que primero se produjo en noviembre del 72 y luego se haría definitivo al año siguiente. Fué en 1973, cuando la violencia de organizaciones civiles y otras con directa relación con el estado se enfrentaban en las calles y empezaba a ser normal que aparecieran cadáveres en las calles en cada mañana sin muchas explicaciones sobre la causa de esas muertes.
Perón no fue candidato y en marzo del ´73, con su guiño, un testaferro que no contaba con la mínima aptitud para ser presidente, Héctor J. Cámpora en fórmula con el conservador Vicente Solano Lima ganaron las elecciones del 11 de marzo con el 49 % de los votos contra el escaso 21 % del radical Ricardo Balbín acompañado por el joven Fernando de la Rúa, que hizo que estos renunciaran al derecho la ballotage y consagraran directamente al delfín de Perón. La asunción de Cámpora el 25 de mayo se festejó con la apertura de las puertas de todas las cárceles del país, dejando liberados a miles y miles de presos por todas las causas que puedan figurar en los códigos.
Esa era a esa altura nuestra Argentina. Así vivía la sociedad y así era nuestra dirigencia, que como no puede ser de otro modo, como el perro, tiene la cara del amo. Tal nivel de degradación alcanzó rápidamente el gobierno que Perón regresó el 20 de junio al país y su llegada, es recordada mas como «la masacre de Ezeiza» que por el arribo del fundador del movimiento que lleva su apellido. 13 muertos y casi 400 heridos fue el saldo de la guerra que se desató en las cercanías del aeropuerto internacional entre los movimientos guerrilleros de la izquierda y los sectores de la extrema derecha mas ligados a los sindicatos. Muchos inocentes, de todas las edades quedaron atrapados en aquella balacera interminable, ocurrida en un país con un gobierno que apenas tenía un mes en la gestión.
Perón pudo ser avisado y desviado su avión. De otra forma su suerte pudo ser diferente.
Con Perón en el país, el flamante gobierno duró 23 días mas. El 13 de julio, echado por Perón, Cámpora y su vice renunciaron y en las nuevas elecciones convocadas, Perón no pudo llevar en su fórmula a quien procuró como compañero: el radical Ricardo Balbín.
Su viejo adversario al que había metido preso en su segundo mandato en la década del ´50.-
El viejo lobo de mar, había aprendido demasiado en sus años en España y regresaba con la marcada intención de virar el rumbo del barco y hasta salvar algunas consecuencias de su propio accionar y de sus seguidores.
Sabio, pero escaso de salud, viejo y con pocas fuerzas, Perón no pudo evitar que le impusieran en la fórmula a su esposa de entonces: María Estela Martinez de Perón.- Por cierto que en la escala de aptitudes, varios escalones mas abajo del «tío» Cámpora. Perón ganó con el 62 % de los votos y en octubre comenzó lo que sería su tercer mandato.
Cuatro presidentes tuvo la Argentina ese año. Desde Lanusse, Cámpora, Raúl A. Lastiri ( interino julio/octubre) y Juan D. Perón.
El lector desprevenido puede con razón estar ya asombrado de esta serie ininterrumpida de sucesos capaces de destruir cualquier nación. Pero no era todo, claro.
Antes de asumir, siendo electo ya presidente, el 25 de septiembre, la organización Montoneros (Firmenich, Quieto, Perdía, Vaca Narvaja, Norma Arrostito, Galimberti, etc.etc) para «convencer «al general que debía negociar su futuro gobierno con ellos «y nadie mas» decidieron «tirarle un muerto» y el elegido fue nada menos que el secretario general de la central de trabajadores, José Ignacio Rucci al que acribillaron a la salida de su casa en el barrio de Flores en un operativo conocido como operación « Traviata».-
Ese era el país que vivíamos. Esa era la dirigencia que mandaba en el país.
Perón «gobernó» ( lo que pudo) 8 meses.- Y vale este dato histórico irrefutable: Perón falleció el 1 de julio de 1974 y fue sucedido por su esposa. El entonces Secretario Técnico de la Presidencia de la Nación, Gustavo Caraballo, afirma que Perón le había solicitado que modificara la ley de Acefalía, para permitirle al dirigente radical Ricardo Balbín asumir como su sucesor pero eso finalmente no se concretó. El viejo general regresó con una lucidez incomparable, pero carente de toda posibilidad de poner en práctica esa sabiduría.
Lo que siguió es mas ignorado aún por los «ilustrados» contemporáneos: Manipulada por el «brujo» José López Rega, en el protocolo ministro de Bienestar Social, pero en la práctica el jefe del «otro» ejército de la calle, la Triple A, el país vivió aún algo peor que lo narrado, que no parece poco por cierto para una nación.-
María Estela Martinez de Perón fue derrocada por los militares el 24 de marzo de 1976 que desde ese día y hasta su retirada en 1983 escribieron el guión mas oscuro, cruel y sangriento que se recuerde. De ese tramo de la historia solo en estos días se ha hablado muchísimo, pero muchísimo mas que de lo que hemos tratado de sintetizar mas arriba.-
Por eso, en la seguridad que ese trágica etapa de 1976/ 1983 tiene relatores, comentaristas, periodistas e historiadores que no permitirán que el olvido nos gane, nos pareció valioso sumar una pequeñísima reseña de lo que antecedió al golpe de 1976 ( que de ningún modo lo justificó, valga aclarar).-
Un golpe que fue el final al que parecieron empujar con notable entusiasmo durante por lo menos 15 años muchísimos dirigentes políticos, sindicales, empresarios, religiosos, militares, periodistas y civiles.- Varios de ellos viven y son protagonistas de la vida política nacional. Y suelen relatarnos lo que pasó en la Argentina «desde 1976 en adelante».
Nunca antes.

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