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Editorial: El 12 de octubre ranchero no se mancha

Ha pasado otro programa de festividades en honor a la santísima Virgen del Pilar en Ranchos y el mismo ha sido una conjunción de buen gusto, criterio, atenciones y todos los condimentos que permiten un clima propio de la celebración. Tal como se detalla – en la medida que el espacio lo permite – en esta edición, entre el viernes y el lunes, tanto los actos litúrgicos organizados por la Iglesia, como los cívicos oficiales del municipio y aquellas adhesiones de entidades particulares brillaron por su sincronización y ajuste al objetivo procurado.
Y resultó adecuado para esta columna el éxito alcanzado, porque nos permite hoy referirnos a la cuestión empalmándolo con lo que era el abordaje que por un mera cuestión de decoro en el Día de la Virgen nos «censuramos» de motus propio el pasado sábado.
Entre las cuestiones mas elocuentes de esta edición se contó la sana y excelente convivencia política, demostrada por todos los sectores y que por unos cuantos años se vió muy limitada – y hasta inexistente – aún tratándose de rendir honores a nuestra Patrona.
Así, el sábado tras el encuentro por los 15 años del museo ferroviario, su creador y director Adolfo Giles, resultó para quienes conocemos su larga pertenencia peronista, que los «compañeros» se sintieran como en su casa ( mas allá de la notable capacidad de anfitriones de la familia Giles mas allá de cualquier simpatía partidaria ), un rato después, el museo Marta Inés Martinez, en sus 50 años permitió recordar una parte de la gestión de Alberto Ferrante y que tanto Raquel Radeglia como el hijo del recordado intendente, Albertito, descubrieran la placa y fueran invitados a hablar de aquella inauguración de hace medio siglo. En la misa posterior – fue un placer escuchar la palabra del Padre Edgardo -, Liliana, la hija del mayor líder que tuvo el radicalismo ranchero, el Dr. Raúl Rey, desde la lectura en el altar fue de algún modo la voz de los laicos rancheros. Y la suerte quizo que, ocupados los bomberos en la organización del almuerzo del domingo, la imagen de Pilar fuera llevada en procesión hasta la Plaza Niño de Belén por los hombres que compartimos la misa, lo que fue un gran honor y placer y que debiera quedar para el futuro, para que la virgen siempre bien portada por los Bomberos, también tenga su viaje en brazos de todos y cada uno de aquellos que quieran el honor de trasladarla algunos metros.
El domingo, en una magnífica organización, los bomberos con su conocida diversidad de pertenencias, nos regalaron un almuerzo popular de impecable atención. Y allí, a la hora de la música, un claro referente de otro espacio político ranchero y gran cantante como es Marcelo Maddoni, le brindó a la presencia un poco de su música junto con parte de la banda del maestro Mastrandrea. Antes de hacerlo, como supone el protocolo, el invitado a cantar consultó al intendente y el gobernante como debe ser autorizó con gusto el petitorio. Hasta se suma el gesto de la concejal Motschakow en la misa del sábado, al momento de concederse la Paz, se levantó y caminó hasta la primera fila para saludar al intendente y a su esposa.
Claro está que todo lo citado no sería comprendido por algún extranjero de un país «mas normal» en esta materia. En esta Argentina de la «grieta», crispada, dividida y hasta en este Ranchos que no le ha ido en zaga, lo observado en este 12 de octubre nos dio la sensación de ser todos « al menos por un rato», un poco mejores personas.
Pero no seríamos justos, si en este repaso, no nos detuviéramos un instante en las palabras vertidas por las autoridades en el palco al abrir el desfile cívico del domingo. Primero Veramendi, que por un lado destacó a la actual presidenta y la lucha del país por la situación de la deuda y los acreedores, también hizo mención a la necesidad de «ser cada día mas transparentes desde la responsabilidades públicas» en una cita que a nadie escapa que apuntó principalmente a quienes gobiernan.
Y tal vez, puntualmente a quien referiremos en el último párrafo del presente. Acto seguido, el visitante titular de la Anses, con apenas un par de frases, hizo una de las alocuciones mas ajustadas que hemos oído de un visitante en esta fecha. « Tal vez ustedes no se den cuenta por verlo todos los días, pero para quienes venimos periódicamente a esta ciudad, verla cada vez mas linda, mas hermosa para vivir nos alegra notablemente. Y esto habla muy bien de un pueblo. De toda su gente. Porque esto no lo consigue una presidente iluminada, ni un gobernador prodigioso ni un gran intendente. Solo es posible con la conjunción de todo un pueblo que ama el lugar donde vive y que todos juntos suman para hacerlo cada día mejor….»
Impecable desde el punto de vista de la celebración colectiva. De la armonía que debe bajar desde los principales voceros.
Y mucho mas bienvenida en esta ocasión. Porque en ese mismo lugar y en idéntica celebración el año anterior estuvo el actual vicepresidente de la República. Que ya por entonces era un «conocido» de varios jueces y fiscales. Y que pese a la simpatía y hasta la «curiosa» actitud cariñosa de gran parte de la población, no nos hizo ningún honor a los rancheros. Ni siquiera por el atuendo « hecho un croto» que trajo y con el paso del tiempo se convirtió casi en una mancha de esta celebración, aunque por suerte en su discurso de ese día no «mató» a ninguno de nuestros ilustres vecinos vivos.-
Sin que haya sido calurosamente abrazado y fotografiado por «el pueblo», ni haya estado para cantar y tocar la guitarra en el almuerzo, Diego Bossio, también le puso el deseado equilibrio al momento.
Y si resultó grato vivir todo el programa en este clima, bueno es que aprendamos del mismo. Para no volver a vivir palcos con ausencias «para no juntarse con el otro»; chicanas a la la vista de todos, discursos de barricada, propietarios de la fecha y excluídos – y autoexcluídos – de la misma.
Porque debiera ser una obviedad, que la máxima celebración en el calendario de una comunidad, que excede largamente su raíz católica para alcanzar a todos y cada uno de quienes estamos ligados a esta Patria Chica, no debe sumar visitas indecorosas.
Es aquí donde vale el viejo refrán de «mejor solos, que mal acompañados».-
Porque dicho en idioma maradoniano, en Ranchos, «la fiesta de la virgen no se mancha».-

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