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Editorial: El gobierno arrastra un default de sinceridad

Cuando parecía que el gobierno nacional había tomado la decisión de revertir su política económica de los últimos seis o siete años en los cuales renegó de determinados compromisos internacionales y en nombre de falsas autonomías e independencia de criterios que no eran mas que máscaras para encubrir gambetas a compromisos de pagos contraídos ( bien o mal ) por el país, asegurar que jamás le pagaría un peso a fondos buitres, a Repsol (es mas nos tendrían que pagar ellos se afirmó), al CIADI, al Club de París y a cuanto organismo internacional exista, en tres o cuatro meses, se hizo un giro copernicano de la cuestión, y de la noche a la mañana comenzamos a pagarle a todos.-
Pagarle es una forma de expresarse: se firmaron los acuerdos por muchos millones que como ha ocurrido históricamente en nuestro país, pagarán los gobiernos que vengan mas adelante. Todo este cambio de actitud, sin embargo, en general estuvo acompañado de gestos grandilocuentes y extensos discursos que en el mejor de los casos sirvieron para la tribuna, y eso haciendo control estricto para que a las gradas solo llegaran los aplaudidores seriales de siempre.- En los mensajes con la hinchada blandiendo banderas, se siguió denostando a la justicia norteamericana (a la que se eligió para poder colocar nuestros bonos de deuda, porque con jueces como Oyharbide difícilmente en el mundo alguien comprara uno. Esos son «buenos jueces» de entrecasa, nada mas).- También se criticó duramente a los bonistas, al FMI, a los españoles y a cuanta persona le adeudamos algún dinero. En fin: hicimos casi todo mal y hablamos aún peor para embarrar mas la complicada cancha de nuestros acreedores.
No hace falta brindar ejemplos puntuales. Un breve repaso por la gestión de Guillermo Moreno ( el verdadero conductor de la economía desde la muerte de Néstor Kirchner) servirá para hallar una enciclopedia de todo lo que un país que se pretenda serio no debe hacer en la materia. Algunos viajes por el mundo, exponiendo a la presidente fueron un bochorno de tal magnitud que aún no tomamos conciencia del costo que al país le están significando.
Durante todo este proceso, fueron muchas las voces que señalaron el error de tales políticas. Algunas podrán ser consideradas mezquinas, mal intencionadas o meramente equivocadas. Pero por cierto, fueron tantas, abarcativas de todo el arco opositor si se trata de políticos, y también economistas de solidez intelectual y prestigio bien ganados los que pidieron ser escuchados que todos no pueden ser inútiles..
Ni siquiera en el Congreso se pudo debatir. Son incontables las cuestiones aprobadas «sin tocar una coma» por la mayoría que casi sin interrupción tuvo el gobierno nacional en todo ese lapso. Y lo que es innegable: todas las decisiones que estén relacionadas con la deuda del país DEBEN SER APROBADAS INEXORABLEMENTE POR EL CONGRESO tal como lo dice la Constitución.- Minga….diría De Angelis. El propio Capitanich afirmó hace una semana en el Congreso que este gobierno no llevará ninguno de esos temas al parlamento. Ni Club de París, ni la estrategia para negociar este juicio con fallo adverso de la Corte norteamericana. NADA.
Todo lo ha decidido el gobierno nacional en soledad. En algún caso con el vicepresidente Boudou y el ministro Lorenzino ( que se quería ir ) y nadie mas.
Nunca hubo lugar para que se entendiera que lo que se juega en economía y sobre todo en el terreno internacional es la solidez y el futuro de un país. No el de un gobierno.
Ninguna gestión, por trascendente que resulte, es, para el resto del mundo siquiera comparable con el país al que gobierna.
Y esto, tan básico y simple, ha sido desconocido bajo una catarata de explicaciones de dudosa consistencia por un gobierno que permanentemente vió en cada opinión diferente, en cada cuestionamiento un enemigo. En cada alternativa a sus políticas una acción desestabilizadora y atentatoria contra los altos intereses de la Patria. Frase tan riesgosa, que significa lisa y llana-mente: La Patria soy yo.
Y un gobierno, con toda la legitimidad y accediendo al mismo con el 22 % de los votos o con el 54 % es nada menos que eso: el gobierno del país.
Pero también nada mas que eso: Quien gobierna durante un tiempo el país.
Y gobernar, es debatir, exponer sus objetivos y aceptar las polémicas sobre los instrumentos. Es informar con minuciosidad. Es cumplir y hacer cumplir obligaciones tan básicas para cualquier economía como obtener y brindar estadísticas reales, sostenibles y transparentes.
¿ Cómo creer que una economía puede administrarse, cuando los datos que la nutren carecen de toda veracidad cual ha ocurrido aquí durante todo ese período con el INDEX ?
Una verdadera estafa denunciada por años y a la vista de todo el mundo que fue defendida hasta a los golpes y con la arbitrariedad de echar a los funcionarios de carrera que trabajaban en el organismo. Claro que el propio gobierno se dio cuenta de tamaño disparate, pero lo hizo en enero de este año, cuando la inflación medida por el INDEC, pasó como por arte de magia del eterno 0,8 mensual a mas del 3 % en enero. Y mas del 2 % en febrero y marzo, aunque aún así todos sabemos que se siguió «mintiendo un poco».
¿ Es qué alguien creía que con hacer los deberes unas semanas, el mundo se olvidaba de años de diatriba y de viajar a contramano, hasta con un canciller en funciones que es un verdadero atentado a la diplomacia ? (¿Recuerdan el escándalo del avión militar norteamericano al que Timmerman secuestró en Ezeiza?).- En esas semanas, el «niño» Kicillof le pagó a Repsol en pocos minutos; acordó con Chevrón la explotacion de Vaca Muerta ( con condiciones secretas y jurisdicción de la justicia norteamericana igual a esta que denosta-mos en estos días ), le pagó el total de la deuda al Club de París y se sentó a esperar un fallo simpático de la Corte norteamericana.
Y el fallo ( mas político que económico sin dudas ) fue un tiro por la culata. Acorde a lo que supimos ganar durante años. De poco sirvió portarse bien desde enero hasta acá. Seis meses es claramente poco tiempo para ganar la confianza de cualquier individuo. Mucho mas, la de un gobierno que además arrastra diez años de hacer y alentar un comportamiento totalmente opuesto.
La Argentina por estas horas está al borde del default y no hay salida salvadora. Hay malos acuerdos. O acuerdos peores.
No se podrá acusar al gobierno de lo que resuelva ahora ante alternativas que no dan lugar a ninguna salvación. Pero el gobierno es el gran responsable de su política solitaria, inconsulta, carente de profesionalismo e idoneidad en la materia durante años. Que la deuda internacional y sus relaciones pasaran por el criterio de Guillermo Moreno, Boudou o Lorenzino, son una afrenta a la inteligencia.
Hoy se dice con angustia que lo que está en juego es el presente y el futuro del país y por lo tanto hay que convocar a todos y no hacer de esto politiquería mezquina para sacar ventajas. NO HACE FALTA.
Nadie necesita entre los posibles candidatos a suceder a este gobierno en 2015 sacar ventaja de nada en relación a este gobierno que está terminando. La década ya está juzgada.
Pero nadie puede desconocer, que en estos 500 días, aún este gobierno debe atender cuestiones fundamentales para la vida de los argentinos. Es hora entonces que imponga un rapto de sinceridad y que a la vez de pedirles (rogarle) a todos ( los que hasta ayer eran insensatos enemigos a los que no se les cae una idea), que lo apoyen, realice un sincero reconocimiento de los errores cometidos.
Porque los bonistas internacionales son buitres. Porque solo les interesa su ganancia. Porque la justicia norteamericana no es la justicia Divina. Porque hay intereses contrarios a nuestra Patria. Y todo lo que le quiera agregar….
…..pero esto nos pasa a los argentinos. No le pasa a Chile, ni a Uruguay, ni a Brasil, ni a Perú, ni a Bolivia, ni a Colombia. ¿ Por qué ?.- Los buitres, la justicia norteamericana, los empresarios, los opositores, los empresarios, los medios corporativos, etc. etc. tan nefastos para nosotros, son tan buenos con todos esos países ?. ¿ O algo mal haremos nosotros?. ¿ Tan difícil es darse cuenta ?.
La hora de todos, que tantos reclaman en estas instancias, fue siempre. La forma de encarar todas estas negociaciones durante estos 11 años debió ser materia debatida y aprobada por el Congreso. Donde están todos. Luego de una década de soledad, la convocatoria a todos debe ir irremediablemente acompañada de un gesto de humildad y reconocimiento de errores que son evidentes. Procurar cuando la fiesta terminó, invitar a los que no tuvieron tarjeta para la misma, a que vengan a pagar las facturas, obliga al menos pedirles disculpas por la descortesía. Y ese gesto, ese tan simple y básico, es el que el gobierno, en la persona de su máxima figura aún le está debiendo a los argentinos, en la hora mas difícil que le toca vivir en toda su gestión.-

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