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La Columna del domingo por Hector Olivera – “EL ABANDONO DE LA NAVE AL REVÉS “

Imaginemos que la República es una nave que se hunde irremediablemente.
El protocolo de desalojo establece un sistema de prioridades que apunta al salvamento de los sectores más débiles y vulnerables de la tripulación primero.
No cabe el salvajismo del “sálvese quien pueda” sino el solidario que reza “los niños primero”.
Para que así ocurra el buque debe tener un capitán idóneo y una tripulación profesional y solidaria.
Como nada de esto ocurre en el barco en el que navegamos todos, las discusiones destinadas a poner en marcha el ciclo lectivo 2014 ha dejado a los chicos librados a su suerte y condenados, otra vez, a ser las víctimas inocentes de los desencuentros de los grandes.
La comedia anual que se repite año trás año a pocos días de la supuesta iniciación de las clases nos vuelve a mostrar una lucha en la que la Educación, su calidad, su objetivo y sus contenidos no tienen espacio.
Sólo se trata de una puja entre mercachifles, unos que ofrecen monedas y otros que reclaman dineros, derechos, comodidades, (seguramente necesarias), pero que jamás dedican un párrafo a la revisión de sus deberes.
No hay dudas que la oferta salarial del Gobierno es una clara provocación que como viene ocurriendo terminará en la decisión unilateral de un decreto presidencial que establecerá un porcentaje mínimo de aumento, con lo que la cantinela de las paritarias vuelve a dormir en el cajón del relato mentiroso.
La oportunidad dará lugar otra vez para que los dirigente sindicales demuestren su capacidad camaleónica de explicar lo inexplicable y seguir así eternamente encaramados al frente de sus organizaciones aplaudiendo al Gobierno la mayoría de las veces a mano alzada y otras debajo del pupitre.
Lo cierto es que todos ellos han sido elegidos por los maestros por lo que su responsabilidad se diluye detrás de la legitimidad regalada por sus representados.
Hay excepciones muy excepcionales, pero el panorama general pone en cartel por ahora a los Yaskis y a los Baradeles.
Cuesta admitir que habiendo finalizado el ciclo anterior en medio de un conflicto, hayan esperado hasta ahora para retomar el tema.
Las vacaciones deben ser para alumnos y maestros, porque son los que van a las aulas, pero no para funcionarios y dirigentes que están liberados de esa parte de la escena, que es por lejos la más exigente.
Mientras sea el sueldo el que ocupe el centro de la mesa, todo irá para atrás.
Hasta que no sea la Educación el motivo de análisis, seremos todos espectadores de este desagradable espectáculo que tiene por víctimas a los chicos.
Es cierto que nada puede esperarse de estas conversaciones, porque siguiendo los dichos de Eisten , no hay dudas que si se hace siempre lo mismo con los mismos elementos, nada nuevo puede esperarse como resultado.
De ahí que debería ser otra gente, con formación técnicqa, compromiso social y, en todo caso en segundo orden con tinte partidario, la que comience ya a analizar la reforma integral del sistema educativo para poner una meta que arranque cuando cambie este Gobierno ya agotado.
Un nuevo sistema tiene que redefinir objetivos y métodos, tiene que reformular la formación docente, tiene que modificar el Estatuto del Docente, tiene que establecer controles externos de calidad de la prestación para que los salarios de los maestros se vinculen con el nivel de su tarea según una escala diferenciada de sueldos, debe abrirse el secreto hoy guardado bajo siete llaves para que se haga público el porcentaje de ausentismo con nominación de sus protagonistas, debe saberse cuánto es el aporte del Estado a cada escuela privada para saber cuál debe ser la cuota razonable que se le cobre a los padres que decidan mandar allí a sus hijos.
En fin, hay que imaginar y empezar de nuevo.
De la imaginación de un grande nacióen 1884 la ley 1420 que estableció la Educación laica, gratuita y obligatoria.
De la imaginación de otros nació la Reforma Universitaria de 1918.
Mientras la competencia se dispute en el andarivel de la puja de sueldos, podrá ganar uno u otro de los competidores, pero los derrotados serán siempre los mismos.
Los chicos, y con ellos el futuro que no veremos pero que nos llevaremos al crematorio o a la tumba como una defraudación más …

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