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Editorial: Los Siete Jinetes festivaleros

Es sabido que el número siete (7) está considerado como un número bíblico y son innuemrables las historias, episodios y creaciones de la humanidad identificadas con ese nú-mero.- Desde los jinetes del Apocalipsis, que si bien eran cuatro, la historia resalta los siete sellos con que Jesús los menciona y en su detalle se habla de otros tres jinetes que serían algo así como el relevo y de allí en mas Las siete Maravillas del mundo, los Siete Pecados capitales, los siete Samurais, las siete plagas de Egipto, los Siete sabios de Grecia, los Siete colo-res, los Siete mares, las Siete notas musicales o los siete días de la semana, solo por hacer algunas citas relaciona-das.
Esta idea de «Los siete» comenzó a rondarnos el fin de semana pasado. Y claro está, que antes que el lector nos califique de desmesurados en las citas, digamos que no procuramos comparaciones ni hacer del tema que nos ocu-pa un acontecimiento de relieve universal o de la historia de la humanidad.
Se trata simplemente de un evento con relevancia manifiesta en la vida de nuestro pueblo y que se consagró como tributo a los 233 años de vida de Ranchos. Hablamos de la XII edición del Festival de Fortines, al que hemos decidido otorgarle ( al margen de la generosa cobertura que muestra esta edición ) la presente columna editorial, que pocas veces llega a considerar un espectáculo artístico.
Ocurre que la reciente celebración festiva, alcanzó una dimensión que pareció casi épica por las viscicitudes que debió atravesar en las horas previas. Un temporal poco menos que arrasó con todo lo montado en ese maravilloso escenario lagunero y el sol del viernes 10 asomó iluminando el paisaje desolador de un campo des-trozado. La vista no dejaba lugar para seguir con el programa anunciado; parecía que lo razonable era solo pensar en como recuperar algunas cosas, limpiar todo y decir «hasta otra oportunidad».-
Sin embargo la decisión de los honrosos vecinos que se ponen al hombro la responsabilidad de llevarlo a cabo
(con las ayudas imprescindibles que merecen y reciben ) volvieron a la carga y lograron poner en condiciones en pocas horas lo que normalmente lle-va días de trabajo.
Y al caer la tarde no quedaban ni rastros del temporal y sus efectos. Y la luna se hizo mas brillante que nunca para alumbrar lo que se vivió en esa isla central que, para mayor decir, al día siguiente fue receptora de mas de 12.000 almas que llegaron desde los mas diversos puntos de la región y del país.
Y todo fue fiesta. De principio a fin. Sin manchas, sin objeciones.
Para darle a cada ranchero el claro argumento para levantar su autoestima. Para regarle de orgullo el alma.
Queda por decir el dato que relaciona el acontecimiento con la introducción del artículo. SIETE son los integrantes de esta comisión.- Cuatro mujeres con la presidente y tres hombres que completan la grilla. Ese es el total de miembros de la llamada Asociación Amigos de la Cultura.
Y no debe sonar raro que nos parezcan por cierto pocos para tamaña empre-sa. Pero visto está que cuando sobran otras virtudes y cualidades, la cantidad es lo de menos.
Y además, cuando esas virtudes parecieron no alcanzar y solo el apoyo Divino podía salvar las cosas y modificar la realidad. . . ., bueh…, ellos suman Siete. Y como ratificando el milagro del número, estos « SIETE FESTIVALEROS» alcanzaron y sobraron para cambiarle la historia de unos días a un pueblo, una región y a algunos miles que llegaron vaya a saber desde donde.
Con el número bíblico. Pero con una entrega y generosidad, digna del mejor elogio. Que en nuestro caso es este que plasmamos en este editorial.

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