Editorial – Es hora de darse cuenta que la democracia no es «me gusta»

3 diciembre, 2013 0 Por Grupo Tiempo

Si algo pareciera estar logrando la democracia en estos treinta años de su vigencia ininterrumpida que cumple en estos días, ha sido flagelarse de tal modo que su «muerte cerebral» no podrá achacarse a causas externas y terminará caratulándose «suicidio» sin mayores objeciones. Lo afirmado, aunque pueda parecerlo, lejos está de ser una proclama golpista, anarquista o monárquica; todo lo contrario. Nace del mas encendido espíritu democrático que por serlo, alerta casi espantado sobre la realidad nacional que palpamos.
Por qué ? ….¿ Qué otra cosa es la democracia sino la participación activa, genuina, masiva y lo mas ilustrada posible de la gente en la toma de decisiones de las cosas que lo afectan?. Y hacia ese lugar apuntamos nuestro pensamiento. Antes de todo nos curamos en salud: podrá decirse casi como atajo, que en las recientes elecciones se registró un altísimo porcentaje de votantes en los grandes distritos, dato incontrastable, pero no es con el mero acto de sufragar cada dos años como la ciudadanía ejerce el poder que le corresponde.
Abundan los ejemplos que lo demuestran.
En este distrito de General Paz, donde se anotó una de las mas altas concurrencias a las urnas en octubre pasado, han sucedido algunos episodios que no hacen mas que ratificar plenamente que esta democracia tiene cada vez menos gente que la practique. Y una democracia sin la gente, es casi un sofisma.
O si lo prefiere mas claramente: es un sistema que elige gobiernos que pueden decidir en sus mas altos cargos a funcionarios como el «recién» renunciado Guillermo Moreno y sus formas de ejercer. Lejos, muy lejos de los sueños de Alberdi por cierto.
Pero tambien es en este distrito, donde se observa que hace largos años que la mayoría de las comisiones de las entidades intermedias son conformadas por las mismas personas. Las actas de sus asambleas electivas son un dibujo que en muchos casos son firmadas por socios a los que les llevan el escrito a su casa para que de fe, porque en realidad no concurrió siquiera a la convocatoria.
Haga un repaso imaginario por las asociaciones que conoce. Y en varios casos se encontrará con vecinos que son miembros de dos, tres o mas comisiones. Y de alguna conducción de partidos políticos.
Cuando son pocos para mucho, hay algunos pocos que deben hacer mucho.
Hace semanas, la fuerza política que gobierna en el distrito hace 30 años y que días antes había triunfado en una nueva elección renovó sus autoridades. Se supo que al momento de comenzar la deliberación, los presentes propusieron a seis personas para ocu-par la presidencia del partido. Cinco (si, cinco) rápidamente se excusaron de aceptar la propuesta y declinaron lo que debiera ser para ellos un orgullo, pero fundamentalmente una responsabilidad indelegable. Irrenunciable.
Si no hay democracia activa en un partido político hay problemas. pero si además ese partido es el que tiene la mayor representatividad ciudadana, el problema es peor.
Porque se convierte en una mentira aquello de que en democracia «se puede elegir». Toda una falacia si al momento de elegir, solo se puede hacer por lo único que hay.
Eso no es elección. Es un mero tramite. Que afecta incluso al que finalmente se consagra.
Porque no es lo mismo, ser electo entre muchas opciones que no ganarle a nadie. Y lejos está el que finalmente acepta de tener responsabilidad en ello. Claro que no tiene la culpa de la actitud de los demás.
Pero no puede evitar acceder con esa limitante.
Ahora bien. No es la elección del peronismo ranchero el eje de esta columna. Solo lo tomamos como ejemplo claro y contundente.
Hace una semana, se llevó a cabo la Asamblea de la Cooperativa que brinda servicios esenciales en algún caso como el de electricidad a prácticamente todos los habitantes de este suelo. Ni siquiera la inclusión de un proyecto de alto impacto y merecedor de mucho debate y explicaciones sirvió para que la asistencia de socios superara la docena de personas. Y eso contando algunas presencias obligadas.
NO ESTUVO PRESENTE EL SINDICO TITULAR NI EL SINDICO SUPLENTE PARA DAR UN INFORME QUE ES PARTE DE SU OBLIGACIÓN AL MOMENTO DE ASUMIR EL CARGO.
Y esto ya es demasiado grave.
Pero ( siempre hay un pero), puede resultar un dislate, recorrer las llamadas redes sociales diariamente. Nada ni nadie queda excluido de la opinión, juzga-miento, condenas y mensajes de todo tipo, para una enorme cantidad de personas que escriben a veces con nombres y apellidos y otras veces un tanto anónimamente, refiriéndose a funcionarios, gobernantes, directivos de organismos, comisiones, etc. etc.-
Hoy la democracia se ejerce por facebook. O Twitter.
Y no es tan complejo hallar algunas explicaciones: hasta la propia presidenta de la nación anuncia, opina, responde y explica las cuestiones de estado en 140 caracteres.
Resultará inevitable el vacío de nuestro sistema de gobierno si no se inicia rápida y efectivamente el camino que revierta este ostracismo social al que intereses nada inocentes han llevado en tres décadas a la sociedad argentina. Y obviamente que tan inevitable como lo dicho será que esos analistas y militantes de la web se decidan a ocupar esos vacíos en lugar de saturar esas redes sociales desde la comodidad de una PC.

Por lo tanto la alternativa no parece tan difícil de comprender: o empezamos a apagar la computadora el tiempo necesario para decir presente en los compromisos que la democracia impone a cada día o tendremos muchísimas mas razones para descargar broncas en la web.

Pero la democracia no fue creada para mirarla por la vidriera de la vida. Es mas: ejercida así sirve para poco.
Poco y malo.