Editorial: No estamos igual. Estamos mucho peor

Editorial: No estamos igual. Estamos mucho peor

11 enero, 2021 0 Por Grupo Tiempo

Parece una forma de empezar por el final. Como la realidad sanitaria que vive el país. Demasiados factores se fueron sumando a lo largo de la cuarentena mas larga del mundo para ir generando el contexto actual. El manejo general de la situación sanitaria en la argentina ha sido algo peor que malo. Desde los llamados científicos que tuvieron mas horas de televisión que los Viale y los Leuco sumados y acertaron mucho menos que las astrólogas que predijeron el gran 2020, pasando por el “pobre” ministro de salud de la nación y su creencia que el virus andaba en camellos y podría llegar tal vez para enero o el propio presidente, comparándonos en cada conferencia con algún país que “no hacía las cosas tan bien como nosotros” y al día siguiente corríamos a sus embajadas a presentar nuestras disculpas “por el error”.
Pero ninguno de esos yerros fue tan grosero y deliberadamente cometido como el del manejo caprichoso y deficiente de la información. Todos los países que han pasado y siguen pasando situaciones muy complicadas, lo primero que organizaron fue un comité de información y concientización de la sociedad que permitiera a sus ciudadanos, enfrentar la mas grave pandemia que recuerde la historia, al menos armados de datos y consejos ciertos e indubitables. No implica esto, y fuimos rotundos en este sentido en mas de una oportunidad, que el estado no mantenga en secreto aquello que especialistas de cada materia consideren perjudicial hacer trascender. Como en una guerra, la libertad plena de la prensa suele padecer recortes cuando estos se justifican para evitar situaciones sociales peores. Pero de ahí al desmanejo total y sin sentido. A las contradicciones casi permanentes del propio presidente de la república por cadena nacional, del giro violento de la no politización de la pandemia a mezclarla con los temas mas polémicos de la sociedad y sostenedores de la grieta que no tenían (ni tienen) la urgencia que justifique romper el clima de diálogo que la crisis exige hay una diferencia abismal. Nunca la sociedad argentina, a la que siempre le endilgamos tener la mayor responsabilidad en la lucha con el Covid tuvo claras las cosas. Jamás. Nunca siquiera se logró que los grandes comunicadores en los medios mas trascendentes pudieran trasmitir un mensaje coincidente. Y esto no es mera responsabilidad periodística. Había que cumplir con una paso básico. Organizar un comité donde estuvieran representados por igual esos diversos medios, con periodistas reconocidos que representaran diferentes posturas ideológicas pero que zanjaran la grieta para ponerse al servicio de una comunicación seria, coherente, creíble y sin tendencias.
Este era el primer paso. Y no se hizo solo por las excentricidades de un gobierno que a toda realidad quiere agregarle un toque épico. Quedará como comedia con-vertida en tragedia el “relato” de Victor Hugo Morales del despegue del avión que viajó a buscar las primeras vacunas rusas. “Ya llega el momento. Acelere señor comandante….” repitió ante las cámaras como si reviviera el momento en que el Tata Brown se elevaba para clavar su frentazo ante los alemanes en Méjico ´86.
Meses después de iniciada la cuarentena, la gente seguía discutiendo en todos lados y en las redes que cosa era fase 3 o 4; que era reunión familiar o fiesta; si el barbijo si o el barbijo no. Si se podía transitar por las rutas hasta terminar en la anarquía de un país donde cada provincia y hasta cada municipio decidía la vida misma de sus ciudadanos como se le ocurría.
Resulta evidente que el virus nos sigue ganando. No solo aquí sino en muchos lugares. Pero de las locuras de Bolsonaro, si lo son, se encargan los brasileros; de las elecciones estadounidenses y Trump ya se encargaron los votantes del norte.
Vayamos a lo nuestro: “No hay dudas que lo que está comenzando es peor que todo lo vivido” lo aseguran casi sin excepción los que dicen saber. La preocupación del gobierno nacional y de muchos gobernadores ya roza el pánico. Toque de queda o mas lindo restricción nocturna. Responsabilidad social o bajar de fases o todo lo que imaginen solo tiene un fundamento que nos confió una altísima fuente del gobierno: “Solo tratamos de ganar tiempo y que una vacuna nos salve”.
Y como si nada se afirma que hay que volver a empezar. “Estamos unas tres semanas retrasados en cargar datos en la provincia” dice el propio ministro cuando ya estamos otra vez en los números de contagios del peor momento.
¿Volver a empezar? ¿Sin revisar nada de lo hecho? ¿Sin corregir ningún error?. ¿Andar el mismo camino de la misma forma y solo mucho mas cansados tanto pacientes como personal médico?.
Si algo se quiere revertir es momento de volver a juntar a Alberto y Larreta “mi amigo” pero en serio. De declarar un impasse de cierto tiempo donde se coincida en una agenda parlamentaria para debatir temas imprescindibles y que no generen profundizaciones de grietas y movilizaciones multitudinarias solo al servicio de los contagios. Terminar con las marchas y banderazos de críticas al gobierno y hasta de los llamados anticuarentena, pero también pedirle al gobierno que no impulse medidas que pueden esperar. En nombre de salvar vidas, ¿Alguien podrá explicar cuántas terminarán costando las concentraciones en la discusión de la ley del aborto? ¿Esas vidas -muchas- no les importan ni a los verdes ni a los celestes?. Una eternidad sin esa ley. Pero parece que no podía esperar un año mas. Y eso tiene responsables con nombres y apellidos. Basta de hipocresías.
Volver a empezar sin que el presidente acepte que el primero que dijo “la cuarentena ya se terminó de hecho” fue él en cadena nacional y luego pidió que siguiéramos cumpliéndolas. ¿Volver a empezar sin afirmar que no habrá mas velorios multitudinarios aunque vuelva a morir Gardel?.
En fin. No estamos igual que al principio. ESTAMOS PEOR. Porque ninguna de estas cosas se harán. Porque nadie reconoce un error y todo es culpa del otro. Porque es tan evidente que hay hijos y entenados que hasta en la primera distribución de dosis de vacunas se le mandaron las mismas cantidades de dosis a Olavarría, a Pila, a Lezama, Chascomús o Ranchos. Lo mismo cien mil habitantes, cuarenta y cinco mil, quince mil o cinco mil. ¿Volver a empezar haciendo guiones para relatar certezas y vacíos de la vacuna rusa o las tinieblas de las negociaciones por las demás que nadie cree?
O diciendo en noviembre que tenemos 15 millones de vacunas ya compradas que llegaran en enero/ febrero y en realidad ahora hay dudas sobre como y cuando llegaran las 300.000 dosis imprescindibles para terminar de vacunar a quienes se están aplicando la primera dosis de la Sputnik V?
Todos en la vida y en muchos órdenes hemos debido volver a comenzar. Y en distintas etapas de la misma Pero solo los que supieron admitir errores, corregirlos, admitir otras opciones y “ volver mejores” pero en serio, pudieron cambiar el destino final y torcer el resultado.
Que nadie dude, que la situación epidemiológica en la Argentina ya es peor que en Mayo / julio, pero lo es no solo porque la contagiosidad ya es superior a entonces y se ha dispersado por todo el país, sino porque quienes deben guiarnos por el mejor sendero y cuidarnos, no solo siguen cometiendo los mismos y graves errores si-no que no dan una sola señal de estar dispuestos a cambiar ni siquiera un ápice. Tal vez el virus, jamas pensó en contar con tantos y tan eficaces socios como los que se le suman todos los días, haciendo a veces estéril el esfuerzo sin límites de los esenciales que siguen peleando a brazo partido contra el mal.

(Editorial publicada en la edición de TIEMPO de Ranchos del día 08 de enero de 2021)