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Editorial – Orgullo ranchero muy legítimo

Los Juegos bonaerenses han sido el tema en esta columna en varias oportunidades y en general para destacar virtudes de los mismos, que innegablemente tienen otra cara de aspecto nítidamente político – partidario, pero que siempre consideramos de escasa significación – los únicos que lo consideran como de influencia trascendental son los que lo practican – en la comparación con otros aportes que el evento hace con su amplia participación.
Este año, las múltiples limitaciones presupuestarias que atravesó (¿y atraviesa?) la provincia llevaron casi a la desaparición de esta megacompetencia que llegó a tener en sus ediciones mas salientes a decenas de miles de jóvenes y abuelos en Mar del Plata convocados por el deporte y la cultura. Una pérdida lamentable y una muestra mas que eso de la « década ganada» de la que tanto se habla es una historia escrita por los que hasta ahora ganan pero que ratifica aquello de que seguramente tambien hay otra historia.
Atentos al efecto que la suspensión de estos juegos provocó y con algunas monedas que la «nueva relación» con el gobierno nacional le proveyó al gobernador Scioli, se recuperó la idea de hacer «al menos algo». Ya imposibilitados de realizar todas las etapas deportivas de los jóvenes, se resolvió armar rápidamente un programa para que los Abuelos de los 135 distritos bonaerenses tuvieran su torneo, aunque con menor alcance y dimensión que lo acostumbrado. Y así fue que bastante improvisadamente la secretaría que conduce Alejandro Rodriguez apeló a su equipo de colaboradores y armó el torneo de Abuelos, lanzándolo ya ingresados en el segundo semestre del año y con la imperiosa necesidad de ponerle «el moño» antes del 27 de octubre.
En el gran Buenos Aires las distancias y la existencia de grandes clubes hizo fácil la tarea para hacer las etapas regionales, pero en la zona que integra a La Plata, el gran La Plata y varios distritos del centro de la provincia, entre los cuales nos contamos, junto a Chascomús, Brandsen, Monte, Belgrano, Pila y otros mas del interior provincial poder recibir a mil abuelos durante todo un día y contar con la estructura para que se desarrollara toda la actividad que incluye juegos de mesa, natación, canchas de diversas disciplinas, lugares abiertos y hasta opciones cerradas para los casos de lluvia en medio de la jornada.
Y además, la cantidad de personal para atender tamaña cantidad de visitantes, estructura médica ( el operativo resulta muy complejo ), capacidad para trasladar durante toda la jornada a los participantes de un lado al otro de la ciudad, mas proveerles desayuno, servicio de buffet todo el día y la fiscalización y arbitraje de todas las competencias ( solo por hacer una cita a roles que nos saltan a la memoria ) da una idea de la complejidad que requiere hacer el regional.
NADIE. Nadie podía hacerlo y desde La Plata «le tiraron» a Belgrano/ Gral Paz la idea de juntarse para hacerlo entra ambos distritos. O como les pareciera.
Y desde el vecino distrito la decisión que le transmitieron al subsecretario local Carlos Lamarque fue:
«No tenemos todo lo necesario para hacerlo nosotros. LOS UNICOS QUE PUEDEN HACERLO SON USTEDES Y NOSOTROS OFRECMOS TODA NUESTRA COLABORACIÓN PARA QUE TODO SALGA BIEN.
Y así fue. Así se realizó aquella jornada con casi mil abuelos en Ranchos. Con una notable recepción que incluyó al propio secretario de la provincia. Con varias unidades dispuestas por el municipio para transportar a los abuelos ( en la puerta de cada competencia había una, dos y hasta tres combis disponibles con sus choferes); ambulancias y personal médico atentos, jueces, árbitros, acompañantes y mucha voluntad.
De esta forma se completó el ansiado viaje a Mar del Plata.
El martes, 127 distritos que llegaron con sus delegaciones participaron de una emotiva ceremonia de recepción en el gran gimnasio del club Once Unidos de la ciudad feliz. Y como lo ameritaba la velada, hubo presentación, himno, discursos y bandera nacional con sus abanderados y escoltas.
Para ser mas exactos: Dos banderas argentinas flamearon en el amplio salón central ante las abarrotadas y desbordadas tribunas del lugar. Esas banderas fueron portadas por integrantes de Gral. Paz y Gral. Belgrano.- Elegidos entre 127 distritos de la provincia, rancheros y belgranenses en las personas de Juan J. Gimenez y Juan Finochietto vivimos la emoción reinante en un grado mayor.
No hace falta decir que esa decisión de las mas altas autoridades se correspondió con todo lo antedicho. « Sin lo que hizo General Paz con la ayuda del distrito vecino tal vez no había Mar del Plata para todos».-
¿Hecho menor podrá afirmar alguien?. ¿Algo histórico dirá otro ? Ni una ni otra cosa.
Un acontecimiento importante y rotundamente demostrativo de la capacidad, la estructura y la organización que en las áreas de Deporte y Cultura tiene hoy el municipio local. Que seguramente no ha sido producto de un billete premiado o de la casualidad. Seguramente, el silencioso trabajo cotidiano de algunos funcionarios y una gestión que en esto no les ha mezquinado apoyo, han llevado a esta realidad que no todos los días se pone a prueba.
Pero que les regaló a los rancheros presentes un legítimo y evidente orgullo en la noche marplatense del martes. Y que es bueno que podamos sentir todos, porque al fin y al cabo, cuando el pago chico trasciende por este tipo de hechos positivos, trascendemos todos los que vivimos en él sin diferencias de ningún tipo y aportamos al conocimiento de un mejor «Ranchos» para todos aquellos que quieran venir a pisar y aportar a este bendito suelo.

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