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Editorial – Las cosas que atrasan, en tiempos de modernismo

Vergüenza es robar . . . . y que te descubran» afirma un viejo refrán criollo, al que sin pedirle grandes exigencias de orden moral no se le puede negar originalidad y ciertas razones pragmáticas. Y es que el dicho popular arremete contra el núcleo de la peor condena que en otros tiempos sentía el autor de cosas prohibidas: la condena social.
Aquél que cometía un ilícito, aún de los denominados leves, al margen de pagarlo ante la justicia, segura-mente no regresaba mas «al pago» porque la vergüen-za era perpetua y ningún juez tenía podía liberarlo de ella.
En fin. Cosas ya olvidadas que tenían vigencia en una sociedad que las actuales generaciones ni respe-tan. Basta con escuchar a jóvenes decir muy sueltos de cuerpo con fuerza de opinión que «tal o cual cosa» atrasa, lo que es mas o menos considerado como lo peor de lo peor, de tal forma que el solo remitir al pasado convierte a tal cuestión en inadmisible.
Sobre estas cosas reflexionaba este autor días atrás, cuando sentía como se afirman en los medios, sobre todo en boca de algunos gobernantes y hasta en anun-cios publicitarios, frases que resultaban un tanto diso-nantes. Y a poco de oírlas con mas atención aparecie-ron otras que permitieron encontrarle la punta al ovillo.
«Fútbol PARA todos» es el ciclo que con generosa difusión financia el estado con los dineros públicos que jamas nadie, le avisó a la sociedad que iba a ad-ministrar con esos fines. Al margen de la opinión de tal decisión polìtica ( para que no queden dudas la hemos calificado de atentado al sentido común desde su implementación) y de donde quedaron afirmaciones como la de « promocionar con las utilidadades que dejará al estado este negocio de televisar el fútbol, el deporte de los menores y otros que no son profesio-nales» (Cristina Fernandez en el acto de firma del convenio con el presidente de AFA Julio Grondona), lo que hizo pensar a este columnista es «el mensaje» del ciclo: Si hay fútbol para todos, ¿Alguien se lo da?; alguien se lo obsequia, ¿ Verdad?.- Ese es el mensaje.
La pregunta es: ¿No sería mas justo llamar tal decisión como FUTBOL DE TODOS ?.- La decisión política seguiría siendo a nuestro entender equivocada, pero al menos sonaría mucho mas realista. De todos, ( o casi todos ) la pasión por el popular deporte. Y de todos, los fondos con que se «banca» el costo multimillonario de la televisación.
En esas elucubraciones estaba el «manchatintas» cuando en declaraciones públicas, un dirigente muy oficialista «informó» sobre unos cuantos millones de pesos que se han reunido en una cuenta bancaria con el objetivo de « destinarlos a reparar en parte los daños ocasionados» por la inundación histórica que padeció La Plata hace unos meses y que aún siguen guardados en esa cuenta. « No los hemos entregado aún y esta-mos esperando que pasen las elecciones para que no digan que hacemos polìtica con eso» dijo suelto de cuerpo el hombre que siempre vio muy bien que se repartieran las donaciones de la gente en el mismo momento del desastre con remeras de la agrupación La Cámpora, brazo político juvenil del gobierno.
Pero no fue esa afirmación la que se suma a esta columna (aunque cuesta pasarla por alto), sino que muy suelto de cuerpo el declarante dijera que « pasa-das las elecciones le entregaremos el dinero al minis-terio DE Alicia Kirchner».
El fútbol no es DE todos. El ministerio es DE quien ocupa el cargo por este tiempo.
De allí en mas, prestando un mínimo de atención, el armado idiomático que los tiempos van generando salta a la vista de un modo grosero y hasta humillante. Todo aquello que un gobernante « que atrasa» cuidaba con celo, «porque no solo había que serlo, sino pare-cerlo» hoy se ha dejado de lado con una falta de respeto al ciudadano inaceptable.
Ante el cúmulo de apropiaciones, de soberbias elo-cuentes, de «jaimes» ( ¿Lo ubican nó?) por todos lados – y no exclusivamente en el gobierno nacional ni tampoco solo en la fuerza que gobierna el país, aunque en cualquier comparación ciertamente ganan por pali-za en esto – solo se observa el acostumbramiento de la ciudadanía que mansamente pareciera resignarse a estas cosas « total nos pasan otras cosas mucho peores».-
Han de ser muchos los que recordarán aquella frase de la propia presidenta refiriéndose a los jueces de la nación « Total, esta presidenta tiene que juntar todos los meses el dinero para pagarle sus sueldos».-
Hace falta la pregunta: ¿Quién?.- Pues la presidenta ha dicho que ella.
Así se llega a una instancia donde intentar ( al menos eso) que los gobernantes comprendan que «por una obra» o un «plan de emergencia» la gente no les debe ni pleitesías ni mucho menos lo único que le queda propio al ciudadano que es el voto, resulta poco menos que una ofensa. El Frente para la Victoria ( mayori-tariamente) y otras fuerzas donde les toca gobernar, cuando han intentado en la reciente campaña electoral machacar con esto de «todo se lo debemos al gobierno nacional», sin dudas han mostrado que han perdido parte del mas elemental de los sentidos y no logra recuperarlo, ni aún después del resultado en las urnas.
No comprende que si fuera por obras la ciudad de Buenos Aires debería seguir siendo gobernada por Cacciatore, aquél delegado del gobierno de facto que no dejó manzana en pie con las autopistas que hoy todos disfrutamos.
Alguna vez Cacciatore fue candidato y por cierto no lo votaron ni los parientes en la ciudad. Pero esto nunca sorprendió, porque los memoriosos, recordamos que el gobernador de la provincia de Buenos Aires que – por lejos- mas obras hizo en la historia provincial, Manuel Antonio Fresco ( 1936- 1940) para ganar una elección debió recurrir a métodos como el «usted ya votó».- Y dejamos la discusión de que parte de esto es cierto y cual no a « conservadores y peronistas», mientras reafirmamos que ambas lo son.
Volviendo al principio: queremos dejar sentado que en los tiempos donde « éramos peores que ahora», hasta los ladrones cuidaban sus apariencias, porque nada era mas condenable que «mostrar la hilacha» sin disimulos. Ladrones si, pero atentos, cuidadosos y admitiendo que no se podía hacer alarde de tal condi-ción porque eso si era imperdonable.
Lejos de terminar, el delito crece por horas. La corrup-ción es la religión con mas fieles y en «tiempos de modernismo» ya ni siquiera se disimula nada.
Y si bien, en este «relato» hemos ido a extremos no siempre comparables, lo que hemos pretendido es buscar donde está la madre del borrego: y allí es donde los máximos gobernantes actuales hacen punta: si a ellos les importa un «pito» todo esto de cuidar «que te descubran», nada menos se puede esperar de la sociedad que gobiernan.
Ahora vergüenza no es robar, ni tampoco que te descu-bran. Es mas: si no se enteran, ¿Dónde está la gracia?. Desde Vitette, pasando por Fariña, Elaskar y una lista interminable, pagan en los medios para que nos enteremos todos.
Es que: No hacerlo, «atrasa».
(Publicado en TIEMPO de Ranchos, sábado 21/09/2013)

 

 

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