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Columna del domingo, por Héctor Ricardo Olivera: MALAS PALABRAS

Un traspié electoral produce en la mentalidad de un demócrata reacciones diferentes de quien no lo es.
De ahí que en sus comentarios la Presidenta haya apelado a argumentos tan débiles como el del triunfo en la Antártida o la reunión con las corporaciones en Río Gallegos luego que se cansara de decir que son ellas, las corporaciones, la encarnación del mismísimo diablo.
Podría inscribirse en la misma lista la falta de hidalguía al no haber felicitado al que antes fue su Jefe de Gabinete y hoy su verdugo electoral.
Estas son cuestiones menores que nada agregan a una situación inexorable de debilidad progresiva e inevitable final.
Lo que sí merece un tratamiento más serio son comentarios producidos desde el oficialismo que vinculan el resultado adverso de una elección con un golpe de estado.
En este sentido, la banalización del lenguaje implica el peligro de confundir y alterar las relaciones de convivencia mínimas que aseguren la paz social.
Los que hemos vivido tiempos largos de dictaduras nacidas de golpes de estado podemos entender que sólo se trata de una exhibición más del fanatismo que está en los genes de este Gobierno.
Pero los más jóvenes, víctimas de historias sesgadas, de relatos de fantasía, de falsas épicas, pueden ser caldo de cultivo para esta aviesa intención de transformar la derrota propia en el atropello ajeno.
El caro precio pagado por la sociedad desde 1930 en adelante cuando los golpes militares comenzaron su aventura debe actuar como límite para no deformar la historia.
Aunque es una obviedad no hay que cansarse de decir que nunca un golpe de estado puede nacer del mandato de las urnas.
Por el contrario, siempre los golpes ocurren para reemplazar el mandato popular por el autoritarismo de algún militar acompañado por algunos civiles.
Es una flagrante contradicción que este Gobierno, encabezado por una señora que durante la última dictadura se refugió en la Patagonia en ejercicio de su exitosa abogacía y jamás presentó ni un habeas corpus por un detenido aparezca ahora denunciando que un golpe de estado se está urdiendo en su contra.
Si un diario, como dicen, es capaz de tanto, lo que en verdad ocurre es que no tienen capacidad para enfrentarlo no obstante haberse apoderado de todos los diarios, todas las radios y todos los canales.
Es una falta de respeto a la gente imaginar que todos somos tontos y nos dejamos llevar por mentiras.
Que hay errores, no hay dudas …
Lo que no pueden ni podrán, ni ellos ni nadie, ni ahora ni mañana, adueñarse de la voluntad popular que puede acompañar por un rato pero termina siempre poniendo coto a los totalitarismos.
Como a los chicos, hay que repetir hasta que lo aprendan, que en la Argentina desde 1983 y para siempre, “golpe de estado” son malas palabras…

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