carosio
pub_tiempo_col2

Columna del domingo, por Héctor Ricardo Olivera: PISO 17

Han transcurrido apenas siete días de la elección que marcó la derrota del Gobierno y el material que puede servir para comentar en esta columna semanal parecería indicar que lo ocurrido lleva ya años de vida.
El mayor aporte corre por cuenta de la titular del oficialismo, que ha demostrado que no adhiere a los principios básicos de toda competencia, y mucho menos de la competencia democrática, porque no sabe perder.
A partir de esta irregularidad intelectual se suman conductas y dichos que cuestan abordar dentro del respeto que merece al menos por su condición de Presidenta de la República.
La pérdida de 4 millones de votos en dos años son la más contundente demostración de la fragilidad del “proyecto” que lejos de su pretensión nacional y popular resultó ser no más que otra expresión populista y autoritaria, salpicada de corrupción y soberbia.
Cuando las urnas hablan, aunque sea en un entrenamiento como en este caso, sólo cabe aceptar su veredicto y, en todo caso, mirarse para adentro en busca de razones y planes para intentar mejorar.
Nada de eso parece ser comprendido por la Presidenta.
Por el contrario, salió a desconocer la derrota y en un acto de desprecio y agravio a la inteligencia de los votantes usó el micrófono para decir que “hemos ganado en la Antártida”.
Como aquella inolvidable intervención de Menem en el 97 cuando frente a la derrota dijo que había ganado en Perico, una pequeña localidad jujeña o como la mesa 86 de Necochea de Rodríguez Saa, la Presidenta se mostró tal cual es.
Una más de ellos.
Igual que Menem y parecida a Rodríguez Saa, aunque los hermanos nunca pierden en su Provincia.
En la Antártida votaron 122 argentinos, cifra más que insignificante como para que ocupe un instante a la hora del dolor de la Señora.
Sólo le faltó aclarar, para completar el ridículo, que en la Base Marambio había tres militares habilitados para votar y los tres lo hicieron por el FPV, con lo que el triunfo rotundo fue allí del 100 % de los votos.
Agregó algún comentario del mismo tenor respecto de la comunidad QOM, pueblo original maltratado por su secuaz formoseño y no atendido por ella pese a los múltiples reclamos de sus miembros.
Las contradicciones han salido a la superficie y ahora resulta más que claro que Puerto Madero no es Sierra Maestra, que el crecimiento patrimonial propio nada tiene que ver con la situación de la mayoría de la gente, que decir que “no se puede mentir” en medio de las mentiras no cambia la realidad pero, afortunadamente, desnuda el relato.
Gobernar es mucho más serio que un juego de azar.
Y aquí nos encontramos con que la quiniela domina las estrategias del Gobierno.
En el lujoso Hotel Intercontinental donde siempre se aguardan los resultados electorales por parte de este Gobierno, se reservaron los pisos 19, donde está la suite presidencial, el 18, para los dirigentes más destacados y el 16 para la oficialidad de menor rango.
Por qué saltearon el 17?
Pues porque en la quiniela el 17 es la desgracia.
Algunos de los que ya están pidiendo pista en las filas del ganador creen que todos debieron amontonarse en el salteado.
Para compensar, el discurso de cierre de la jornada póstuma fue en el subsuelo.
Un baño de realidad nos viene bien a todos.
Porque el camino no se corta, el tiempo no se detiene y seremos los ciudadanos los responsables de reconstruir, no sin esfuerzo, la certeza de una sociedad más justa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

pub_tiempo_col2