Editorial – Vacunados contra la depresión

16 agosto, 2013 0 Por Grupo Tiempo

Una vez mas la ciudadanía concurrirá a las urnas este domingo, ya no para elegir algunos de sus gobernantes, sino para y……nada ( como dicen ahora los chicos) , una expresión que por cierto nunca entendimos por que se puso de moda, pero que a escasas utilizaciones que le encontramos consideramos apta aquí para resumir porque hay que ir a votar, en casos como en nuestro distrito, donde gastado el dinero, tiempo, esfuerzos y otras yerbas, tras contar los votos, habrá pasado el concurso y todo se resumirá a esperar que en algo mas de un mes nos preparemos para empezar de nuevo la campaña electoral entre los mismos contendientes, los mismos nombres de candidatos, iguales partidos, en las mismas escuelas, tambien un domingo en el mismo horario y con la diferencia que ese día se consagrarán seis concejales nuevos y dos consejeros escolares.

Sistema raro. O con poco sentido y peor utilizado.

Pero dejando sentado lo dicho y yendo al meollo de la cuestión, la observación realizada de los postulantes que ofrece nuestra provincia ( casi un país dentro del otro ) en el contexto de sus agrupaciones (antiguamente llamados partidos políticos y ahora conocidos como «espacios» ) puede generar muchas elucubraciones, análisis, comentarios y opiniones, pero conclusiones sobre quienes y como encontrarán soluciones a los mas graves problemas que afronta la ciudadanía, por cierto que de ninguna manera.-

Como nunca antes en esta treintena de años de elecciones recuperadas, el menú que se ha servido en la mesa de los votantes no puede menos que estar lejos de las apetencias de cualquier ciudadano que procura en esta instancia esperanzarse con lo vendrá. Naturalmente que hablamos del ciudadano que solamente se ve ligado a los gobernantes, porque estos le administran el estado que integra.

Si nos remitimos a los asalariados del gobierno (sin error: asalariados por el estado, pero del gobierno), los remunerados de las mil y una forma que se usan para transformar en clientes a los votantes, mas las que por vía de proveedores, licitantes, parientes y «plan»eadores, naturalmente que la oferta alcanza y sobra y ya hace rato que ellos tienen todos los argumentos para sostener sus votos.

La Patria, el Futuro, las nuevas generaciones, la lucha contra los imperios, las igualdades y todo eso que el lector sabe que forma parte del idioma de esos votantes, para los cuales, los que quedamos afuera de ese pensamiento somos nada mas que básicos golpistas, destructores, anarquistas, por ( ponga usted lo que prefiera) y esas cosas.

Pero hay aún, una franja de argentinos que observa la oferta electoral con el prisma que debiera imponerse en quien se considera parte del soberano. Para ellos: ¿ Es Insaurralde y su lista lo que necesita el gobierno nacional para sostener «el buen gobierno de la década ganada», como sostienen sus seguidores ?.-

O dicho de otra manera: Aportan algo mas que ocupar los asientos del Congreso estos candidatos que propone el oficialismo?.-

Y del otro lado del mostrador, los que sostienen que la década de ganada no tiene nada y no ahorran acusaciones y críticas al gobierno podrán considerar que han hallado el portador de sus esperanzas en Massa y compañìa. O tal vez encuentren tranquilidad al saber que sus sueños serán «despertados» por de Narvaez, Stolbizer o algunos de los demás integrantes de la oposición.

Si pobre es la oferta en materia de personalidades (las que se dicen nuevas y las recontraconocidas ), peor aún lo son sus propuestas.

Unos usando como argumento mayor, la necesidad de seguir teniendo el poder. Los otros, haciendo flamear la bandera de que es hora de que se vayan los que están « porque ahora nos toca a nosotros».

Y casi nada mas. El resto es todo pura cháchara como decía el viejo caudillo catamarqueño.

Ya no se trata de estar ante una situación un tanto complicada de algunas fuerzas polìticas o de determinados candidatos. Está siendo puesto bajo la lupa el sistema polìtico argentino todo.

El que crea que se salva con lo mal que están algunas cosas, razona como el que dice «hasta acá venimos bien» mientras pasa frente al octavo piso de un edificio del que se viene cayendo del piso treinta.

Por cierto, en estas horas hay demasiada gente ocupada y preocupada por la suerte de tal candidato o tal «espacio». Es natural que sea así.

Mientras tanto queremos señalar, que otros – entre quienes nos incluímos – estamos bastante mas preocupados.  En ellos, sus devaneos encontrarán una salida ( de diversa suerte ) en la noche del domingo.

A nosotros, el lunes no nos cambiará el panorama.

Aunque claro está que nada es totalmente malo ni inútil. ¿ Qué otra cosa es la decepción con sus grandes depresiones en el ser humano, sino una falsa y exageradamente optimista expectativa ?.-De ser cierta la teoría que sostienen los psicólogos, contra algo estamos inmunizados. El domingo, ningún resultado nos llevará a la depresión.-.