Editorial: Hay que ampliar el NUNCA MAS

Editorial: Hay que ampliar el NUNCA MAS

21 enero, 2019 0 Por Grupo Tiempo

Como si fuera un número mas en este fárrago de cifras, datos, presupuestos, proyecciones y etc. etc, los argentinos recibimos hace algunas horas el mágico 47,6 % que es el indicador oficial de la inflación registrada durante el finalizado 2018 en la Argentina. Con esa cifra podría mencionarse que en el segmento básico de la canasta de alimentos seguramente el índice supera los 50 puntos y tal vez otro tanto ocurra con los medicamentos y de hecho es muy superior en las tarifas de servicios públicos y así podría seguirse, pero en atención a que por lo me-nos con este gobierno estos resultados se difunden y se conocen, mientras que en gobiernos anteriores «no se medían para no estigmatizar» como descubrió el genial Kicillof, nos conformamos con el número brindado por el INDEC.
Con este incremento en el costo de vida, la Argentina se colocó entre los PEORES CUATRO países del planeta en la materia. Si no fuera por el conformismo y la resignacion que nos ha ganado, nada mas haría falta para que todo volara por el aire, empezando por la paciencia de la sociedad,
Pero estamos ya tan cansados de este muy mal gobierno y otro tanto de los tan malos o peores anteriores y lo mismo de las ofertas alternativas que se pasean por el escenario político, que ardua tarea la de los periodistas para lograr que las noticias – no confundir con opinión – causen el efecto que merecen en la gente.
Un país con tamaña desvalorización de su moneda. Semejante pérdida de su poder adquisitivo, nulo ahorro y hasta angustias sicológicas por tanto problema imposible de solucionar no puede aspirar a ninguna calidad de vida y ni siquiera a una cierta dignidad.
Una economía con estas características se torna insoportable, inviable e «invivible».
Es tal el grado de obviedad de lo expresado que no hay manera en el marco de lo lógico y razonable de encontrarle explicación a las medidas tomadas y al rumbo que el actual gobierno elige en su relación económica con la gente.
Lo que la gente no puede pagar no es ni bueno ni malo.
Es irrealizable. Todo puede discutirse a modo de debate, en tanto y en cuanto se ubique en los parámetros en los que la ciudadanía – salvo un sector minoritario al que se debe asistir – en general pueda sostener y soportar. Pero cuando se cruzan estas fronteras, todo se torna sin sentido y vano. Se discuten solo las alternativas posibles.
Lo imposible jamás será motivo de debates de ninguna índole ni sujeto a justificación alguna.
Este número trágico que ha generado 2018, conlleva a una interminable lista de factores degenerativos que arrastran en la misma dirección. Tasas de interés inexistentes en el mundo «normal» como son las 60,70 y mas por ciento anual. Imposibilidad de acceder a crédito alguno. Cierre de fuentes de trabajo diariamente, menor respuesta del estado en aspectos básicos como la salud, la seguridad, la educación y la infraestructura en general.
Lo que decimos: un país invivible.
Y esto no puede formar parte de ninguna discusión.
Como no debe serlo la corrupción generalizada y mucho menos sistematizada como método para delinquir.
Lo dicho debiera ser la base de una sociedad democrática con el orgullo aún vigente para decidir definitivamente lo que no acepta (no lo que no soporta). Lo que declara fuera de toda posibilidad. Así como alguna vez, se le dijo NUNCA MAS a las dictaduras, hace rato que llegó el momento de establecer la misma consigna para los corruptos organizados y los ineptos (y porque no también corruptos) administrando nuestras vidas.
Acaba de comenzar un año muy electoral. Y mientras los que denunciamos se ayudan mutuamente para mantenernos en la encerrona de optar por unos en contra de los otros o a favor de los otros en contra de los uno, sería saludable, o mas que ello imperioso, levantar esas banderas del Nunca Mas para los que ya nos dieron sobradas pruebas que no pueden unos permanecer y otros volver a sitiales que jamas debieron haber ocupado.
Saber quienes no deben ser no garantiza la elección de los mejores. Pero acorta mucho el camino. Disminuye el desgaste de pensar en falsas opciones. Libera espacio en la mente para ir por otros.
Y si en la Argentina no está claro aún quienes no deben ni pueden ser, entonces los argentinos nos deberemos dedicar a otra cosa que no sea vivir.
Porque como dice la vieja sentencia de nuestros abuelos: así…. no se puede vivir.

(Editorial publicada en la edicioón de TIEMPO de Ranchos del 19 de enero de 2019)