La Columna del Domingo por Héctor “Cacho” Olivera:” POPULISMO Y PROGRESISMO, DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA”

La Columna del Domingo por Héctor “Cacho” Olivera:” POPULISMO Y PROGRESISMO, DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA”

13 enero, 2019 0 Por Grupo Tiempo

Por Héctor Ricardo Olivera

La Democracia habilita que todas las líneas de pensamiento puedanexpresarse en libertad solo aceptando el respeto mutuo que asegure la convivencia pacífica.
La teoría es una aspiración no siempre conformada por la realidad.

Es que el ciudadano, actor protagónico de la escena aporta sus vicios, sus desbordes y sus excesos.

Por eso la Historia provee ejemplos de prácticas políticas fuera de control que, como el nazismo, el fascismo, el comunismo o el franquismo, por citar casos testigos bien evidentes, señalan que no siempre la tolerancia y la sujeción a las normas pacíficas han sido la regla.

Siempre hay quienes confunden al adversario con el enemigo y hacen de la Políticauna herramienta de guerra y no un instrumentorespetuoso de la Paz.

Los cambios obvios de la sociedad van moldeando ideas, conductas y programas que buscan adaptarse a los requerimientos nuevos y a las pretensiones de cada grupo.

La Argentina de hoy vive un proceso interesante que plantea un escenario distinto del que fue dominante durante los 35 años consecutivos de Democracia que estamos viviendo.
El Peronismo avasallante cayó en 1983, en 1999 y en 2015.
Es evidente que le cuesta comprender que la competencia electoral siempre es un riesgo apasionante donde se puede ganar o perder.
Y esa falta de comprensión lo lleva a salirse de la ruta y volcar en la banquina.

Aparecen entonces variantes que en este tiempo es la exaltación del populismo, deformaciónirresponsable que procuracooptar voluntades sin que importe demasiado la realidad que así se construye.

Por eso vivimos la docena de años kirchneristas con tarifas de servicios públicos aplastadas, con el dólar mentiroso y la matriz energética destrozada.

El Gobiernoregaló derechos y se olvidó de las obligaciones.
Un departamento en Recoleta pagaba de luz y gas menos de lo que vale una pizza, los alumnos no podían repetir, el transporte público, cuando andaba, eraprácticamente gratis.
Se inauguraban hospitales varias veces pero nunca se los equipó para que funcionen.

El populismo, en fin, fue la droga que alucinó por un tiempo hasta que la realidad dijo basta.

Empezó entonces el control de lo que robaron, la reconstrucción de la infraestructura jamás atendida y el pago de las cuentas de la fiesta.

Por otro lado han aparecido desde una imaginaria vereda de enfrente otros sectores minoritarios con la dulce melodía de lo que han dado en llamar el “progresismo”.

Se trata, en cuanto uno pretende buscarle el fondo de las cosas, de un primo del populismo, más paquete, menos burdo pero igualmenteabstracto.

Tiene por hoy nombres y apellidos y conviene citarlos para no ayudar a la confusión general.
Se trata de Lifschitz, el Gobernador que termina su mandato en Santa Fe y no sabe como ni donde ir.

Margarita Stolbizer, crítica de todos y nunca autocrítica, que imaginó una sigla, GEN, que es contundente a la hora de denunciar errores pero no aparece en la guía cuando se buscan propuestas concretas.

Se suma un residuo radical que encarna “Ricardito”, un hijo del ex Presidente Alfonsín y su producto estrella, el Diputado Martín Lousteau.

Lo de Lousteau es notable.

Fue Presidentedel Banco Provincia y Ministro de Producción con el Gobernador peronista Felipe Solá, fue Ministro de Economía de Cristina Kirchner autor de la Resolución 125 que hizo explotar al campo primero y al País después.

Con la facilidad de un contorsionista pasó a ser Embajador en EEUU con Macri y lo dejó solo en ocasión de la primera visita del Presidente a Trump

Se hizo radical y creó el sello “Evolución radical” y ahora su promotor, “Ricardito”, dice que tiene que ir a una interna con Macri, que le ganará y será el nuevo presidente Radical.
Todo bajo la sombrilla de ese populismoindefinible, invisibleimprobable.

Bill Clinton dijo una vez una frase que aplica para estos delirios.

“se hace campaña con la poesía y se gobierna con la prosa”.
No se enojen los poetas, porque no es un análisis literario.
Pero hay que admitir que es una manera inteligente de afirmar que la responsabilidad de gobernar está tan lejos del populismo como del progresismo.

La crisis heredada, los errores propios y la lógica ansiedad nuestra, facilita el camino a estos sectores que no pierden tiempo en pensar en serio que estamos mal por lo que pasa y más que nada por lo que nos pasó.

Este año será una prueba difícil que seguramente sabremos superar, no sin esfuerzo pero sí con racionalidad y sentido común.