“La columna del domingo “NO DAR CLASES ES UN ACTO DE LESA EDUCACIÓN”

4 marzo, 2018 1 Por Grupo Tiempo

Por Héctor Ricardo Olivera

Otra vez más el inicio del ciclo lectivo se ha visto empañado por la huelga dispuesta por los sindicatos docentes.
La Educación de los alumnos ha dejado de ser el centro de la actividad escolar para pasar a ser un instrumento eficaz para acciones de claro contenido político partidario.
Solo queda la esperanza que las maestras desoigan el mandato al que sí se someterán los “trabajadores de la Educación”.
El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires ha intentado sin éxito evitar el paro sin que ello significara la solución del conflicto.
El planteo, más allá de los números, consistió en la propuesta de continuar su tratamiento pero con los alumnos en las aulas.
La oferta no fue ni será oída por la dirigencia que juega su rol en la intransigencia sectorial que nada tiene que ver con el acto educativo y se limita apenas a un reclamo salarial y al continuismo de quienes conducen la organización a quienes, dicho sea de paso, no se le descuentan los días de huelga porque gozan de licencia gremial.
No le pasa lo mismo a los maestros, quienes sí sufrirán en sus sueldos el descuento correspondiente por los servicios no prestados.
Anteriormente los salarios caídos eran la primer condición en el levantamiento del paro.
La Gobernadora Vidal rechazó el planteo desde el primer día y se refugió en la decisión de la Justicia.
Superadas todas las instancias judiciales la Corte de Justicia de la Provincia se pronunció en la causa A. 70.707, “Unión de Docentes de la Provincia de Buenos Aires contra Dirección General de Cultura y Educación. Pretensión cesación vía de hecho administrativa. Recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley”.
La Corte estableció que el reclamo se encuadra en la ley 10.149 y entendió que en la controversia era aplicable al caso el art. 33 de dicho texto legal, en cuanto determina que “… la huelga o disminución voluntaria de la producción por debajo de los límites normales, traerá aparejado para los trabajadores la pérdida del derecho a percibir las remuneraciones correspondientes al período de cesación o reducción de trabajo”.
De la lectura de las 20 fojas de la sentencia surge el dato indubitable que el pago del salario solo se sustenta en la efectiva prestación del servicio.
De esta decisión en adelante deben saber los maestros que las huelgas, que son legítimas y las ampara la Constitución Nacional, no son más una extensión de las vacaciones pagas sino un acto de protesta que duele a fin de mes.
El destrozo de la Educación se mide simplemente por sus resultados.
¿Y cuáles son los resultados?
Lo que saben los alumnos cuando terminan su paso por la escuela.
Los datos estadísticos son claros pero como tantas veces se ha dicho desde esta columna basta y sobra con escuchar hablar o leer lo que escribe algún hijo, nieto o sobrino.
Cabe agregar que el cumplimiento teórico de los días de clase programados es una herramienta necesaria pero notablemente insuficiente.
Lo mismo ocurre con los eventuales y merecidos aumentos de salarios.
Si los alumnos tuvieran 210 días de clase como en Japón y los maestros ganaran lo que ganan en algunos países desarrollados seguramente nada cambiaría.
Es que los cambios deben comenzar por definir objetivos, misiones y funciones, capacitación y vuelta al reconocimiento del mérito y el respeto a las normas y a la autoridad.
La Educación es una relación asimétrica.
Hay un maestro que ordena, enseña y exige y un alumno que cumple, se esfuerza y progresa.
La decadencia que invadió al sistema necesita de cambios fuertes y serios.
No puede cobrar lo mismo el maestro que va que el que no.
Igual debe ser respecto del maestro que enseña y el que no.
O el que se capacita que el que no.
Estas ideas solo necesitan de imaginación, firmeza y sistemas técnicos de control no imposibles en estos tiempos de avances científicos y tecnológicos.
Necesita también de los padres, que deben ir a la escuela a exigir de los maestros de sus hijos los aprendizajes que recuperen la posibilidad cierta del progreso social que alguna vez nos distinguió.
El Estado debe controlar y para ello necesita verificar con auditorías externas como marcha la Educación de los alumnos.
No sirve la evaluación interna porque todos tienen 9 o 10 como tampoco sirve que no se pueda publicar el resultado de la evaluación de cada escuela.
Desde la autoridad provincial debe haber una comunicación fluida con las familias para que éstas se integren al proceso
La huelga no tiene ganadores.
Tiene solo víctimas, que son los chicos dañados por los desencuentros de los grandes.